domingo, 8 de abril de 2018

El pis del jengibre




Mirar desde la piedra




























Pego un relato un poco surrealista, de esos que a veces fluyen desde las entrañas de una, acomodando las palabras lo mejor posible para favorecer el entendimiento. La materia de los sueños tiene un acomodo difícil en el papel en blanco, que es real y se puede palpar con las yemas de los dedos. El papel digital es otra cosa, permite plasmar las idas y venidas de las imaginaciones con mayor holgura experimental.

La fotografía que acompaña el relato es también confusa, es como si la piedra quisiera hablar con los ojos. En realidad la ciudad nos mira desde dentro, a través de esos ojos de cemento que son testigo de tantas realidades confusas y desesperadas o no. Capturé esta imagen en una calle de Madrid, la ciudad que amo y que me habla desde cada uno de sus rincones. No deja de sorprenderme cuando camino.

Este relato ha sido publicado también en la web www.nuevatribuna.es en el siguiente enlace: http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/el-pis-del-jengibre/20180409145218150629.html


El pis del jengibre


Desde el día del mazazo se aficionó a las infusiones de jengibre. Lo tomaba para mear la desdicha y la pena, para deshacerse de los mocos pringosos que inundaban su cabeza con una ponzoña que le impedía alzar la vista. Acudió a la reina de las palabras para que la ayudara a sanar. Era una experta en enseñar a digerir las vivencias vestidas de crueldad, que se atascan en el organismo y son capaces de provocar un daño hondo como una sima.
La reina de las palabras le aseguró que para curar su dolencia tenía que vomitar frases enteras, palabras y más palabras, deslenguarse por la boca para sacar el último hilo de la madeja que comprimía sus entrañas hasta quitarle el aliento, y tomar litros y litros de caldo de jengibre:  “Las infusiones de jengibre son mano de santo, sirven para todo, lo mismo te activan la circulación y las defensas que te ayudan a expulsar la rabia y la locura en forma de meados”…jajajajjajaj se rió ella por primera vez desde la hora del desastre al oír eso… “lo digo en serio, insistió, ya verás lo bien que te sienta”.
Ahogar las penas en jengibre en lugar de hacerlo en alcohol, jajajaj, tenía su gracia, pensó. En cierta forma podía servir para guardar el equilibrio en un camino de alambre impuesto desde la unilateralidad de todo lo incomprensible. “Si me obligan a transitar por una soga que atraviesa un abismo que me puede tragar -se dijo- mejor hacerlo guardando el equilibrio y ligera de humores”. Esa fue una de sus primeras reflexiones tras el desastre.
El desastre, la naturaleza del desastre, era lo que no comprendía. En todo caso, no iba a caer en la provocación y el camino fácil que allana el odio. En su educación emocional el odio era un sentimiento ausente, nunca le enseñaron a odiar. ¿Para qué servía odiar? Su abuela siempre decía que el odio es un arma destructora de ida y vuelta, una vez que se es capaz de odiar, se instala dentro del cuerpo como una enfermedad incontrolable, que puede volver a brotar en cualquier momento, para retornar como un bumerán furioso y cortar la propia cabeza. Aplicando la sabiduría de su abuela, que tantas veces la había salvado, decidió que no estaba dispuesta a nadar en la piscina tibia y confortable del odio. Optó por comprender.
Comprender había sido su mejor arma desde la infancia. Encender todas la luces de su cabeza para alumbrar el camino por el que tenía que transitar quisiera o no. Tras el shock, se daba cuenta de que hay ocasiones en la vida en las que se extravía el rumbo de forma impuesta por un accidente del destino, y se entra en lugares extraños y no buscados. Son espacios pardos, plagados de detalles que se clavan como alfileres hiriendo las pupilas de la percepción de la realidad, espacios en los que anidan entes con disfraz de antiguos fantasmas, agazapados en el rincón más perdido e inexplicable del ser al que se ama y que en ocasiones raras pueden saltar encima sin previo aviso, para devorar la fuerza y arrastrarnos por un embudo del que solo era posible salir bebiendo toneladas de infusión de jengibre y recurriendo a las palabras.
Necesitas palabras para hilar un relato -le susurraba la reina- palabras para compartir, palabras para sanar, palabras solidarias en forma de caricias que ayudan, palabras desesperadas y lúcidas, palabras para enfocar la rabia, palabras para domesticar el odio, palabras para regar la vida que necesariamente tiene que venir, palabras que saben a jengibre y a veces se pegan en el paladar como frutos amargos, pero remontan la garganta y fluyen a través del cuerpo hasta llegar al filtro de los riñones, la herramienta que sirve para mear esos fantasmas que no son tuyos y eliminar así hasta la última gota de ponzoña.  
Cuando llegó a esa conclusión le entró la risa floja, drenar las desdichas a base de jengibre, eliminar la grasa del alma y del cuerpo, liberar la mente de mocos, restaurar las funciones del ánimo con el caldo de un tubérculo deforme. Lo deforme para restaurar lo conforme.
Mear océanos de jengibre tenía un encanto mucho mayor que dejarse caer desde la cuerda floja en la que se había convertido su vida de un minuto para otro y también era mucho más barato que acudir a un terapeuta. El pis elevado a la categoría de héroe que salva a la chica. El pis de jengibre para sanar el alma, para lavar la risa y que pueda volver a fluir.

Carmen Barrios Corredera

domingo, 4 de marzo de 2018

El derecho a la igualdad, que no se cumple




Ausentes





El derecho a la igualdad, que no se cumple

El movimiento feminista ha planteado para el 8 de marzo movilizaciones con huelgas en todo el mundo, a las que se han adherido numerosos países entre ellos España. Las consecuencias de la crisis económica mundial y las políticas y tendencias desreguladoras del neoliberalismo, que fueron causantes de la propia crisis, pero que se han seguido aplicando, han afectado de forma especial a las mujeres en todos los órdenes de la vida. En España también, con conocidos datos negativos referentes al empleo, a los desarrollos sociales y a la degradación de la vida en general, ampliando la brecha de las desigualdades y de las distintas formas de violencia que sufrimos las mujeres.
El 8 de marzo está convocada una masiva movilización que afecta a distintos órdenes: una huelga de empleo, con cobertura de los sindicatos, una huelga ciudadana de consumo, una huelga de cuidados y una huelga en la esfera de la educación.
Las mujeres siempre aportamos nuestra parte a la sociedad, somos el 50%, pero a pesar de eso, la sociedad, imbuida de estructuras patriarcales que persisten, nos desplaza, nos traiciona y no cumple con nosotras. Por eso, seguimos reclamando derechos. Exigimos el derecho a la igualdad, que son se cumple.
Siempre me ha parecido algo curioso, que las dos revoluciones más impresionantes que han movido los cimientos del poder hayan comenzado por un hartón y un ¡basta ya! de las mujeres y que se cuente poco e incluso se silencie. ¿Por qué será?
La marcha sobre Versalles de las mujeres francesas en octubre por la carestía del trigo, fue el aldabonazo por el que comenzó la Revolución Francesa de 1789. La participación de las mujeres fue tan importante, que una de ellas Olympe de Gouges, autora teatral y activista revolucionaria, y precursora del feminismo político, llegó a redactar la Declaración de Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791, para reivindicar la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres, que la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano obvió. Olympe denunció con su Declaración que las mujeres hicieron la revolución, pusieron su cuerpo, sus manos, sus voces y sus energías, pero quedaron apartadas de ella, sin los derechos por los que habían luchado codo con codo con los varones y eso era injusto y desigual. Su osadía fue castigada con la guillotina y Olympe perdío la cabeza. Años más tarde, en 1830, y como tributo a los levantamientos revolucionarios de julio en París contra el Rey Carlos X, que suprimió el parlamento y restringió las libertades, Eugène Delacroix pintó su impresionante cuadro La Libertad guiando al Pueblo, en el que una mujer fabulosa -la Libertad- guía al pueblo y ha quedado en nuestra retina como un símbolo indeleble de una revolución en marcha. Gracias Eugène.
De igual forma, en 1917 las mujeres volvieron a ser protagonistas históricas de un cambio legendario. La marcha de las mujeres trabajadoras del textil de Petrogrado (actual San Petersburgo, en aquél momento capital de Rusia) dio paso a la Revolución rusa. Un 23 de febrero de 1917 (calendario juliano) iniciaron una huelga y salieron a protestar de forma espontánea para conmemorar el día de la mujer trabajadora (ya que era 8 de marzo para el resto de países, por el calendario gregoriano) con el lema “pan para nuestros hijos”.
Las trabajadoras del textil iniciaron esa huelga solas. Ellas salieron a las calles para protestar y se les fueron uniendo otras mujeres, como las esposas de los soldados enviados al frente que reclamaban su vuelta y el fin de la guerra. Al día siguiente, 24 de febrero (9 de marzo para el resto) continuó la huelga y varió el lema por un contundente “¡Abajo el Zar!” y fue prendiendo una huelga general de grandes magnitudes. Hay que decir que el 50% de los trabajadores de la ciudad de Petrogrado eran mujeres y tuvieron una fuerza que el poder no supo medir. Al octavo día de huelga cayó el Zar, y se puso fin a una monarquía de siglos. Aleksandra Kolontái, líder feminista de la época lo resumió en una frase: "El Día de las Mujeres obreras del 8 de marzo de 1917 se volvió una fecha memorable en la historia. Ese día las mujeres rusas levantaron la antorcha de la revolución proletaria".
El 1 de diciembre de 1955, una mujer, Rosa Parks, se negó a cederle el sitio a un hombre blanco en el autobús y pasar a la parte trasera del mismo, lugar reservado para las personas negras en los Estados segregacionistas del Sur de los EEUU. Parks fue a la cárcel por su desobediencia, pero su gesto prendió la mecha de las luchas por los derechos civiles en Estados Unidos y hoy es recordada y honrada. En 1999 recibió la Medalla de Oro del Congreso de su país.
En la primavera de 1962 hubo en España una huelga en la minería asturiana bautizada para la Historia como La Huelgona. Fue la primera vez que el movimiento obrero en nuestro país le ganó una batalla al Estado franquista desde el final de la Guerra Civil. Aquella Huelgona en la que los mineros reclamaban justicia, derechos laborales y subidas salariales fue duramente reprimida. La Huelgona comenzó en la cuenca de Mieres en el pozo San Nicolás (La Nicolasa) debido al despido de siete de ellos. Los mineros se encerraron en señal de protesta y comenzaron una huelga en abril que se fue extendiendo por todas las cuencas asturianas y contagió a 27 provincias españolas. Duró hasta el mes de junio y tuvo tanta repercusión que en Francia y en Bélgica los mineros de esos países pararon en solidaridad con los españoles. La Huelgona aguantó a pesar de la represión. Y la principal razón fue porque las mujeres de los mineros se movilizaron con ellos y organizaron la huelga por fuera de las cuencas y se ocuparon de dar voz a la huelga y de buscar la solidaridad de fuera y de dentro de nuestro país. Ellas también sufrieron una represión atroz, hubo detenciones, palizas, rapados de cabeza y exposición pública, como en la posguerra, pero ellas no cedieron tampoco y la huelga traspasó fronteras. Y triunfó. La huelga aguantó y triunfó. Supuso un antes y un después para el régimen franquista.
A mediados de los años sesenta nació el Movimiento Democrático de Mujeres en España, embrión del movimiento feminista. Esta organización supo dotar de sentido político a las reivindicaciones sociales que afectaban a las mujeres. En los años setenta este movimiento se entramó con las asociaciones de amas de casa, consiguiendo organizar un potente movimiento vecinal. Las mujeres españolas protagonizaron día sí y día también protestas por la subida del pan y de los productos básicos, con paradas y protestas en los mercados y en las calles y plazas de los barrios de la periferia de las ciudades, que pusieron en evidencia a un régimen franquista agonizante, cruel e inepto, que no sabía atajar la crisis económica. Ellas crearon y dieron vida a un movimiento vecinal importante, que junto con el movimiento obrero consiguió desarrollar esa presión necesaria para que las cosas cambiaran. Se las recuerda poco, pero han quedado para la historia un puñado de mujeres entre las que destacan, Rosa Pardo, Dulcinea Bellido, Mercedes Comabella, Natalia Joga, Josefina Samper, Enriqueta Bañón o Rosalía Sender entre muchas de ellas.
Las mujeres en la actualidad seguimos en las luchas exigiendo lo mismo: el derecho a la igualdad que no se cumple.
La sociedad está en deuda con nosotras, las mujeres. Porque siempre que ha habido que arrimar el hombro para dar un golpe histórico encima de la mesa hemos estado ahí. Pero la parte masculina de nuestra sociedad no quiere recocer nuestro valor, el valor de lo femenino.
La diferencia entre el valor de lo femenino y el de lo masculino parte del propio uso del idioma, en el que el genérico casi siempre tiene rostro masculino, y se extiende a todas las facetas de la vida, incluido el mundo del trabajo, que no deja de ser un síntoma doloroso de las desigualdades entre los hombres y las mujeres, que se dan en sociedades patriarcales como la que habitamos. La desigualdad que sufrimos tiene su expresión más dura y brutal en la violencia y los asesinatos machistas
Algunos datos de la desigualdad
Los datos de la desigualdad pesan sobre nosotras como una losa. Pero esa losa también en una carga que lastra el desarrollo social en su conjunto.
En España la diferencia entre el salario que perciben los hombres y el que cobran las mujeres asciende al 30% según la Secretaría de la Mujer de CCOO. En su informe titulado El peaje de la discriminación, publicado en 2017, se afirma que la ganancia media anual de las mujeres se sitúa en 19.744 euros, mientras que la de los hombres está en 25.727 euros. Esto significa que los hombres ganan casi 6.000 euros más que las mujeres.
Es un dato demoledor. Esta situación de desigualdad salarial es un abuso que se perpetúa en el tiempo y que es fruto de una legislación que lo permite. La brecha salarial no quiere decir que las empresas ofrezcan sueldos base diferentes por sexo. Donde se genera la brecha salarial es cuando en un empleo, con las mismas responsabilidades, no se retribuyen de igual forma, por ejemplo premiando unas categorías u ocupaciones por encima de otras. Los complementos salariales en muchos casos favorecen a los hombres porque están masculinizados. Por ejemplo, CCOO ha detectado que se suelen pagar pluses de peligrosidad por manejo de maquinaria, pero sin embargo no se hacen por el uso de productos químicos que se dan en profesiones feminizadas como la limpieza, las retribuciones en función de la antigüedad y las horas extra suelen favorecer a los varones. Según los cálculos de UGT la brecha de las horas extraordinarias se eleva al 78,88%, la diferencia en complementos salariales llega al 30,44% y en pagas extraordinarias escala hasta el 36%.
Las desigualdades de género en el ámbito laboral, se han visto muy favorecidas por legislaciones del mercado de trabajo sucesivas que ha ido mermando las capacidades de negociación colectiva en las empresas, dejando a los empresarios la sartén de la negociación en sus manos. Y van más allá del salario. Sin convenios colectivos es muy complicado implantar planes de igualdad en las empresas. La degradación de los empleos y la precariedad, los bajos salarios y los abusos en los puestos de trabajo están haciendo que muchas ocupaciones se conviertan en penosas, por excesos de carga de trabajo, jornadas excesivas y hasta extenuantes en empleos totalmente desregulados.
Los “ajustes” de la crisis han convertido a las mujeres en un ejército de trabajadoras baratas y precarias (el 72% de los empleos a jornada parcial en España están ocupados por mujeres según el INE). Según un informe de los Técnicos de Hacienda, en la escala más baja de salarios es donde se concentra mayor número de mujeres, casi 3,2 millones de trabajadores no llegan al salario mínimo. Por eso están siendo ellas las que han comenzado a plantar cara a la precariedad y a los abusos con huelgas que han triunfado, como la huelga de las trabajadoras de Inditex en Galicia; o el caso de las camareras de piso, reunidas en torno al colectivo conocido como las Kellys, que públicamente denunciaron abusos en contratos, con tarifas de 1,50 euros por habitación limpia y jornadas extenuantes con contratos por horas, días o semanas; o la última y reciente huelga de las teleoperadoras empleadas en una contrata que da servicio a la Comunidad de Madrid y que sufrían explotación descarada, bajos salarios y jornadas abusivas. Estas protestas han servido en parte para que se conozcan las condiciones de abuso y también de penosidad que se están dando en demasiados empleos, sobre todo del sector servicios. Otra de las luchas que siguen en pie gracias, en parte importante, a la implicación de las mujeres es el pulso que los trabajadores de Coca Cola de la fábrica de Fuenlabrada están manteniendo con la marca. Ellas, las Espartanas de CocaCola en lucha están protagonizando un movimiento de protesta continua y mediática que está trascendiendo fronteras. Se han convertido en un símbolo de todas las luchas justas por el empleo digno.
Las desigualdades son un suma y sigue, que hace que sean las mujeres las que de forma mayoritaria se sigan ocupando del trabajo doméstico y de cuidados, trabajen o no. Ellas destinan 26,5 horas a la semana a cuidar hijos o familiares, tareas domésticas y colaboraciones sin sueldo en ONG, frente a las 14 horas que dedican los varones, según el INE (El país, 13 de febrero de 2018).
Llegar a puestos de responsabilidad y toma de decisiones, donde se pagan los salarios más altos también está vetado a las mujeres. Solo una de cada cinco trabajadores con sueldos de 140.000 euros es mujer.
Una vez que finaliza el periodo laboral continúan las desigualdades. La diferencia entre las pensiones de jubilación alcanzó el 37% en 2016, según datos de UGT. Mientras la pensión media entre los hombres es de 1.220,65 euros, en el caso de las mujeres no llega a los 800 euros, se queda en 768,54
Esta realidad de la desigualdad perpetua entre los hombres y las mujeres proporciona argumentos y razones fundadas para celebrar un 8 de Marzo de 2018 reivindicativo. La expresión de una huelga masiva en el empleo, en los cuidados, en el consumo y en la educación es un grito social por el derecho a la igualdad y contra todos los maltratos y violencias que sufrimos las mujeres.
Carmen Barrios Corredera
*Este texto está publicado en las páginas de Tribuna del número 280 de la revista Temas para el debate, aparecido en marzo de 2018.


miércoles, 24 de enero de 2018

El joven Karl Marx: homenaje cinematográfico necesario

Marx y Engels en un momento del film

Pego una reseña de una película necesaria, El joven Karl Marx. En 2018 se cumplen 170 años de la primera edición de El Manifiesto Comunista, hito sin parangón como hoja de ruta para la organización del movimiento obrero internacional. Además el 5 de mayo se cumplirán 200 años del nacimiento de Karl Marx, lo que convierte a esta película en un documento audiovisual necesario para el debate político. Va la reseña:

EL JOVEN KARL MARX
(Dirigida por Raoul Peck, Francia, 2018)

La cámara enfoca un lecho de hojas en un bosque tupido…poco a poco se van viendo figuras de campesinos famélicos y aterrados que recogen en silencio ramas del suelo, mientras una voz en off relata las penalidades de las gentes y la dura represión que sufrirán por ello…los bosques y su contenido son considerados propiedad privada. Se escuchan relinchos de caballos y ruido de cascos a la carrera. Hombres armados con mazas se ciernen como una turba del infierno sobre las gentes, aplastando sus cabezas y sus vidas por el atrevimiento de recoger ramas en el bosque.

Así comienza El joven Karl Marx, relatando en imágenes y acción el contenido de un artículo de Karl Marx en el que denunció la terrible corrupción de las clases poderosas sobre las desposeídas, a las que no consentían ni recoger las ramas caídas de los árboles sobre la hojarasca, algo permitido por la ley del momento que no era respetado por los dueños de los bosques, que consideraban que todo su contenido les era propio, terratenientes desalmados que preferían que se pudrieran las ramas en el suelo antes de ofrecer ni el más miserable sustento a los desposeídos.

Este artículo es la causa de que Marx abandone Alemania y se traslade a París, donde conoce a Friedrich Engels. Una de las virtudes de la película es retratar el enamoramiento intelectual que se produce entre los dos y cómo sus inquietudes y sus conocimientos encajan los del uno en el otro y los del otro en el uno. Se aprecia con exactitud cómo la mente filosófica de Marx encuentra en la inteligencia práctica de Engels y en sus conocimientos y estudios del mundo del trabajo en esa revolución industrial (Engels era hijo de un industrial de las hilanderías, que aprovecha su trabajo como contable en las fábricas de su padre para conocer en profundidad el mundo del trabajo, el penoso mundo del trabajo en esos momentos) ese complemento tan ajustado y necesario para llegar a la síntesis que supuso el Manifiesto Comunista de 1848, un documento histórico que aúna teoría y praxis magistralmente, sentando las bases del movimiento obrero internacional desde ese momento.

La película tiene el valor de reproducir a través de conversaciones entre los personajes textos reales escritos por ellos. Hay escenas memorables, en las que se visualiza de forma brillante el ambiente del trabajo en las fábricas y diálogos en los que se aprecia cómo nace ese nuevo lenguaje (lucha de clases, proletariado, explotación, hegemonía de clase, plusvalía, fuerzas productivas, dominación, estructuras, superestructura, lo emergente, lo residual, la consciencia…), que Marx aquilata para nombrar su momento histórico y ser capaz de expresar con precisión lo que representa el capitalismo de la época y el porqué de la lucha de clases. Esa mente filosófica privilegiada que tenía el alemán nos regala al resto de las generaciones venideras ese marco dialéctico abierto, ese método que sirve para analizar las realidades de cada momento y poder buscar las soluciones que mejor se adapten a la época que vivimos. Por cierto el 5 de mayo de este 2018 se cumplen 200 años del nacimiento de Marx y justamente ahora 170 de El Manifiesto Comunista. La película es un buen homenaje a su figura, es una lección de dialéctica, con momentos fabulosos como cuando desmonta a Proudhon (que se limitaba al análisis pero no era capaz de concretar herramientas dialécticas y prácticas, un camino para transformar esa realidad social tan cruda) o como cuando habla ante los obreros y les hace notar que viven en una sociedad en la que solo se valora lo que se tiene. La tensión entre el Ser y el Tener, una constante de la que parece que no somos capaces de desprendernos.

Otra de las cosas que me ha gustado de la película es el retrato de la relación de Marx con Jenny, su esposa, y los agudos comentarios que ella le aporta de forma continuada, que él escucha e incorpora a su discurso. Su rica relación refleja una forma de vivir, de relacionarse en pareja, de amar, de dialogar con inteligencia y de buscar alternativas vitales individuales y colectivas, centradas en su afán por imaginar un futuro colectivo diferente de personas libres, fraternas e iguales. Ella llega a afirmar en un momento de la película que una vida sin lucha no merece la penan, que vive alegre la lucha, y que su vida burguesa anterior (ella pertenecía a una de las familias más importantes de Alemania) era aburrida, anodina  y absurda. La emoción intelectual que provoca intentar cambiar el mundo es una de las sutilezas que llenan algunos de los pasajes de esta película. Solo por eso merece la pena acercarse al cine a verla.

La película está magníficamente dirigida por Raoul Peck, que firma un documento del que se desprenden enseñanzas que continúan sirviendo hoy, y que tienen que ver con cómo nos enfrentamos a quienes nos oprimen en la actualidad y cuáles son los caminos más eficaces abiertos para la lucha. El debate está servido, gracias a un magnífico trabajo de guión también que condensa ese caudal de pensamiento filosófico de uno de los grandes cerebros de la humanidad. Engels dijo de Marx en su entierro que “El cerebro más grande la Humanidad ha dejado de pensar”. Afortunadamente su método de análisis de la realidad nos acompaña para ayudarnos a fijar el mejor camino en cada momento. La lucha de clases sigue vigente y tenemos el deber de presentar la noble batalla que nos ayude a conseguir un mundo en el que la DEMOCRACIA se extienda de verdad a todas las esferas de la vida. En eso estamos.

Carmen Barrios

domingo, 24 de septiembre de 2017

FEMINISMO EN MARCHA: LAS PLAZAS DE MAESTRAS DE LA REPÚBLICA Y LAS SINSOMBRERO EN EL CALLEJERO DE MADRID




Maestras de la República y las Sinsombrero tienen plaza en Madrid desde el 6 de Julio, cuando la Mesa de Feminismos del Foro Local de Moratalaz llevó a pleno la propuesta de un cambio de nombre de dos plazas del barrio y lo ganó.

El sábado 23 de septiembre las feministas de Moratalaz
organizamos un pasacalles festivo para compartir con los vecinos y las vecinas del distrito nuestra alegría por esos cambios. Colocamos en las plazas correspondientes los nuevos nombres de forma provisional, en medio de una gran celebración, hasta que el Ayuntamiento de Madrid coloque las placas definitivas.  

La calle fue una fiesta, la alegría de tener estas dos plazas dedicadas a dos colectivos de mujeres tan olvidadas, pero que han aportado tanto, se desbordó. 

El orgullo de haber conseguido este reconocimiento público a Las Maestras de la República y a Las Sinsombrero, por fin con un lugar en el callejero de Madrid, tuvo el color de la alegría y el ritmo de la música, que pusieron el coro Entredos y una charanga marchosa como ninguna. 






Me emocioné durante el recorrido al comprobar la alegría de las mujeres de mi barrio, las mayores y las jóvenes bailando por las calles y cantando libres. Todas compartimos el recorrido festivo de plaza en plaza con Berta Cao, feminista incansable y solidaria como pocas, y también con Carmen Sarmiento, eterna rebelde, una veterana periodista de tve que ha puesto en imágenes inolvidables la desigualdad que padecen las mujeres a lo largo y ancho del planeta, por ejemplo, con aquel documental sobre las mujeres jirafa que tanto me impactó en mi adolescencia. Pego un documental sobre ella https://www.youtube.com/watch?v=eljtDSmntzY.




Me emocioné igualmente cuando Amalia, una amiga entrañable del barrio, que escribe poemas salidos del alma, me contó que una de esas Maestras de la República había vivido en nuestro barrio, en la conocida como plaza del 20. También por ella nombramos esta plaza.

Las Maestras de la República rompieron moldes, llevando los valores de igualdad, laicismo, formación y cultura a todos los rincones de España. Ellas fueron las grandes embajadoras de la II República en cada rincón de nuestra patria. La historia oficial, que todavía conserva un legado franquista repleto de ventanas ciegas, ha pretendido que queden en el olvido. Afortunadamente hay mujeres dispuestas a impedirlo como Pilar Pérez Solano, directora del documental Maestras de la República http://www.lasmaestrasdelarepublica.com/ (también en este enlace http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/maestras-republica/2447567/), que visitó Moratalaz hace un par de meses cuando se proyectó su documental en el Centro Cultural El Torito. Esta película ganó un Goya al mejor documental en 2014. 

Lamentablemente la labor pedagógica de mujeres como
Justa Freire, Carmen de Burgos, María de Maeztu, María Sánchez Arbós o Pilar de Madariaga (entre otras muchas) quedó truncada con el triunfo del fascismo sobre la legalidad democrática republicana. Desde 1936 en la zona franquista y desde 1939 en toda España las Maestras de la República fueron perseguidas, depuradas, y apartadas de la docencia. Padecieron el exilio, el exterior y el interior, y muchas de ellas fueron asesinadas y/o desaparecidas. 




Las Sinsombrero también fueron mujeres libres y creadoras que la historia olvidó. Se las conoce con ese sobrenombre porque hicieron el hermoso gesto histórico de lanzar al viento el sombrero para dejar volar libres las ideas y la imaginación. Para recordarlas, las mujeres de mi barrio disfrutaron libres por las calles homenajeando a todas ellas con su vitalidad y alegría al ritmo contagioso de la música.  



Para las creadoras de la Generación del 27, conocidas como Las Sinsombrero (entre las que estaban Maruja Mallo, Margarita Manso, María Zambrano, Marga Gil Roësst, María Teresa León, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, o Concha Méndez), destaparse la cabeza en la Puerta del Sol simbolizó desprenderse de una losa histórica de represión hacia las mujeres. Lo hicieron a finales de los años 20 Maruja Mallo y Margarita Manso junto a Salvador Dalí y Federico García Lorca y según cuenta Mallo en una entrevista, les apedrearon y les insultaron. Hay un documental fantástico que habla de ellas que se puede ver en este enlace http://www.rtve.es/m/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-sin-sombrero/3318136/?media=tve.

Además hay una página que difunde quienes fueron Las Sinsombrero con documentación y material https://www.lassinsombrero.com/ .

Ayer 23 de septiembre fue un gran día para recordar en Moratalaz. Fue un homenaje feminista a una memoria colectiva que de forma tradicional excluye a las mujeres de los libros, los relatos y por supuesto de las menciones en las calles. Es importante reivindicar nombrarnos a nosotras, es importante que existan reconocimientos públicos permanentes (como sucede cuando se colocan nombres en calles, plazas o en espacios públicos de todo tipo) de las mujeres, igual que sucedía hasta ahora con los varones. Es muy importante y tenemos que reivindicarlo, como hemos hecho las feministas de Moratalaz, porque lo que no se nombra no existe.



El pasacalles finalizó, como hicieron las Sinsombrero en la Puerta del Sol hace más de 90 años. Las Feministas de Moratalaz tiramos el sombrero de la ceguera histórica y del olvido al cielo de Madrid, para simbolizar con nuestro acto la rebeldía permanente de las mujeres que no olvidamos, y que permanecemos en marcha para reclamar derechos de igualdad que nos corresponden en todos los ámbitos. 

Ahora solo falta que el Ayuntamiento de Madrid coloque las nuevas placas en estas dos plazas, tal y como se aprobó con los votos favorables de Ahora Madrid y del PSOE en el pleno del distrito del 6 de julio de 2017.

Carmen Barrios Corredera, 24 de septiembre de 2017






viernes, 9 de junio de 2017

Los gruñidos de los cerdos

Cerdos

Indignación y rabia. Es lo que sentí mientras escuchaba el discurso machista, misógino, patriarcal y clasista con el que el ¿señor? Ángel Garrido, portavoz del PP de Madrid, si dirigió a la portavoz de Podemos, Lorena Ruiz-Huerta,  durante la sesión de moción de censura contra Cifuentes en la sede de la Asamblea de Madrid.

El discurso de este ¿señor? nos denigró a todas las personas que consideramos la igualdad el único camino para construir una sociedad verdaderamente democrática, inclusiva y libre de violencias. 

En demasiadas ocasiones nos preguntamos por las causas de las violencias machistas contra las mujeres. El discurso de este ¿señor? intentando ridiculizar, cosificar y retratar a Lorena como una persona inferior, carente de derecho, menor de edad y necesitada de tutela es una respuesta plausible para entender algunos de los porqués de las violencias machistas contra las mujeres. No se puede permitir que desde una tribuna parlamentaria, durante un acto público, un portavoz -del partido que gobierna la Comunidad de Madrid-  trate así a una mujer, por el mero hecho de serlo, una mujer que es cargo electo, y a la que hemos votado cientos de miles de personas. 

Mientras unas nos dedicamos a luchar contra las desigualdades y contra las violencias que engendran, otros como el ¿señor? Garrido se dedican a cultivarlas. Y desde una tribuna parlamentaria, nada más y nada menos.

Cuando le escuchaba comencé a ver su cara transformada en el rostro de un cerdo, un cerdo que solo es capaz de articular gruñidos insultantes, que hacen daño a los oídos de las personas de bien. Recordé una novela de Marie Darrieussecq titulada "Marranadas" en la que en un universo de capitalismo atroz, hombres machistas y clasistas al extremo, que mercantilizan las relaciones humanas y subyugan a las mujeres, pervierten la vida de todo lo que tienen a su alrededor hasta conseguir una sociedad pringosa y enlodada de fango, en la que los cerdos convierten en cerdo a todos aquellos que tragan con lo que hay, tal y como está haciendo el PP.   

El Partido Popular ha optado por convertir la Comunidad de Madrid en un cenagal, en el que los gruñidos de los cerdos resuenan y son coreados y amplificados por grupos mediáticos de presión que se nutren con los miles de euros de dinero público, de tod@s, en financiación y publicidad que les proporciona este PP corrupto hasta la médula.

Lorena Ruiz-Huerta subió a la tribuna vestida con el deslumbrante traje de la dignidad, e igual que con anterioridad había hecho su compañero Ramón Espinar, trazó con palabras -como hacemos las personas- un discurso inteligente, en el que desgranó un programa político que recupera los derechos y los servicios públicos, pensado para dignificar la vida de las personas y salir de la devaluación vital que han traído los gobiernos de la derecha. Derechos, inversiones públicas, recuperación de la salud, la educación pública, los servicios sociales, aplicación de la ley de dependencia e impuestos a los más ricos. Tanto con la intervención de Espinar, como con la de Ruiz-Huerta se pudo constatar que Podemos es la única alternativa, con programa político viable, al PP de la ciénaga. 

Durante el debate de moción sentí pena por el papelón interpretado por PSOE y C's, que se escabulleron como si los problemas de los madrileños y las madrileñas y el estado de excepción y saqueo de esta Comunidad fuera un asunto de otros.

La moción se perdió. Podemos no tenía los números suficientes en la Asamblea de Madrid. Estoy segura que esta moción se ganará más adelante, en las urnas, sumando los cientos de miles de votos de tantas personas indignadas y afectadas por las políticas de saqueo y de recortes efectuadas por el PP de Cifuentes, que es el mismo PP de González y de Aguirre, el mismo PP de siempre, como demostraron los discursos marranos e indignos de los miembros de este partido, que subieron a la tribuna a dar la cara por la dama de Blanco, que evitó mancharse el traje en la pelea, pero salió más desnuda que nunca del hemiciclo.


La fotografía que acompaña este artículo la realicé en un patio interior de un barrio de las afueras de Bruselas. Algún artista urbano sintió una rabia parecida a la mía y dibujó sobre la pared estos cerdos articulando gruñidos. Le viene al pelo a este artículo. 

martes, 4 de abril de 2017

Tiritas

Selfie burlón para el patrón

Confundir, distraer y engañar son acciones marcadas a fuego en las agendas del poder, que usan sus medios de comunicación afines para entorpecer la comprensión de lo que sucede. A menudo inventan falsos debates para evitar que se hable de lo verdaderamente importante y de lo que de verdad nos afecta. El artículo que pego a continuación va de uno de esos falsos debates. Lo publiqué en la página www.radicaleslibres.es acompañado de la foto "Selfie burlón para el patrón", una imagen que realicé en Barcelona, en una de esas callejas del barrio gótico que tanto me gusta transitar. Una vez más agradezco a los y las artistas urbanos su sensibilidad y su imaginación. Pura belleza en las paredes. Gracias.

Tiritas
La agenda neoliberal inventa falsos debates que pretenden distraer a las personas de lo verdaderamente importante. Se pone en marcha la rueda, crean un elemento de distracción y le dan fuelle a la moviola. Se encargan ediciones de artículos de “expertos” en el tema elegido y se publican con pompa en los periódicos en papel y digitales, a la vez que se planifican minutos de radio y de televisión sobre el asunto del momento.

Ahora se acaban de sacar de la chistera el conejo del derecho a la desconexión digital de los trabajadores de las empresas durante su tiempo de descanso. Este es el tema que toca. Un asunto que desde luego es preocupante, ya que muchos trabajadores salen de su puesto de trabajo como si no hubieran salido, porque tienen que estar disponibles a cualquier hora para la empresa de turno. Sin embargo, aunque es un tema preocupante, desde mi punto de vista no es el tema.

Fuera derechos
Y, ¿cuál es el tema? Se pueden preguntar. Pues no es otro que las reformas laborales llevadas a cabo primero por el PSOE -que en la última etapa del Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero inició el camino- y después por el PP de Mariano Rajoy, que dio forma a una nueva “reforma” de la legislación laboral, que se ha convertido en un retroceso histórico de cuarenta años en derechos de los trabajadores. Esta contrarreforma del PP termina con la negociación colectiva como herramienta fundamental de contrapeso de los trabajadores a las imposiciones de las empresas y permite incluso los contratos de “cero horas”, una aberración legal que deja a los trabajadores desprotegidos y sin derechos, en una posición de meros objetos al servicio de las necesidades de la empresas.
Es absurdo hablar sobre el derecho a la desconexión digital cuando la legislación permite contratos sucesivos de una hora para un mismo puesto de trabajo, ya sea al mismo trabajador o a trabajadores distintos. Sigue siendo absurdo hablar de esto cuando la precariedad laboral se ha impuesto por vía legal en las formas de contratar, cuando un empresario tiene las manos libres para acudir al mercado y señalar con el dedo al trabajador que le interesa en ese momento, tal como hacían los caciques y los capataces hace cuarenta años en las plazas de los pueblos de España con los jornaleros, o al pie de una obra con los albañiles: “tú sí trabajas hoy, tú no, tú sí, tú no….”. 

Algunos se han hecho eco inmediatamente del falso debate sobre el derecho a la desconexión digital y lo han abrazado en el típico juego de despiste, en el que se quiere quedar bien en los medios de cara a la galería, aportando un cubo lleno de nada. Es como si uno va a urgencias con la cabeza abierta y sale de allí con una tirita en una ceja.

Derogar la reforma laboral
No necesitamos tiritas, necesitamos trabajo digno, es una exigencia justa que se derogue la reforma laboral que nos ha devaluado la vida, permitiendo que se despidan trabajadores con facilidad y que las empresas hagan reajustes de plantilla de forma unilateral sin contar con los sindicatos. Una reforma laboral que ha instalado la precariedad, los contratos basura y los salarios de pobreza. Una legislación laboral regresiva que está rompiendo el modelo social de convivencia por los dos extremos, porque por un lado impide la emancipación de los jóvenes y por otro fragiliza hasta el colapso el sistema público de pensiones debido a la baja recaudación -vía retenciones- que se produce como consecuencia de la abundancia de contratos precarios.
Con este panorama, la hiperconexión digital a la que se ven forzados muchos trabajadores y trabajadoras se convierte en una consecuencia lógica de la precariedad, un daño colateral añadido. Es un síntoma más de esa pérdida de derechos que se ha instalado debido a una legislación que desequilibra la balanza del modelo laboral a favor de los empresarios, a los que otorga un poder unilateral como no habían tenido desde la época franquista. Si se consiguiera derogar esta contrarreforma laboral, se recuperaran los convenios colectivos y los empleos dignos, el asunto de la desconexión vendría dado, recogido en los convenios y legislado como es debido. Empecemos la casa por los cimientos y no pretendamos poner los perfiles de las ventanas suspendidos en el aire sin siquiera haber llegado a construir el muro que los sujeta.

Parece que algunos no se han dado cuenta de que tenemos una nube tóxica de tamaño galáctico sobre nuestras cabezas y en lugar de trabajar para extinguir la nube que asfixia el cuerpo social, se dedican a mover el plumero, a ver si esparciendo un poco el polvo se nota menos.

Por favor, atiendan a lo importante, que no es otra cosa que ponerse manos a la obra para conseguir derogar la contrarreforma laboral del Partido Popular, esa nube tóxica que nos asfixia y que está llevando a un buen número de personas en España a una quiebra vital de la que es muy difícil salir con los pulmones limpios.
Carmen Barrios